En el mes de mayo ¿Por qué se angustian los hijos? Todos sabemos que se ha
establecido que el segundo domingo de mayo se enaltezca a la mujer de
incalculables quilates que nos dio la vida, que nos trajo a este mundo y que
acarició nuestro cuerpo desde el primer contacto, luego del alumbramiento, pero
¿por qué esta preocupación? ¿Solo se ama, a mamá, una vez al año?
En
estos últimos años da la impresión que esta fecha se ha dedicado a la promoción
de una serie de productos, que se les hace brillar como diamantes compradores
de gratitud y expresión de amor hacia la madre, pero no nos damos cuenta que
nuestra madre, en medio de esta emoción en la que se mueven los demás, más que
otra cosa espera un”te quiero”, “te amo mamita linda” u otras palabras que
resuman, por lo menos, un poquito aquello que ella da a raudales.
Toda
mezquindad es pecado ante Dios y si él nos enseñó a amarnos en cada instante,
justamente, eso es lo que anhela de los hijos ante sus madres. No solo “en su
día” sino todos los días porque esta
perlita necesita expresiones que la
fortalezcan y que sienta el afecto de quienes disfrutan de la vida gracias a
sus desvelos y llantos ocasionados por esa ternura inmensa ante las espinas del
sufrimiento.
Es
cierto, que para este ángel no importa que el hijo sea niño aún o joven porque
aún siendo así, es su hijo, es su hija y nadie le va a quitar la entrega de ese
afecto maternal puesto que continuará sintiendo como madre, como ángel y como
Dios, entonces aquí surge el deber y sobre todo comprender que no necesita
caricias materiales ni fiestas memorables ni un beso solo en el segundo domingo
de mayo, sino que cada día sea un día de la madre lleno de amor, de gratitud,
de afecto y paz.
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