sábado, 23 de julio de 2011

TÚ SABES, SEÑOR, TÚ SABES

Me internaron en la noche. Los pasadizos estaban a media luz. La dama ciega permanecía silenciosa y hermética; a veces sacudía su manto negro para hacer sentir la furia del invierno. Fui llevado a una celda estrecha, sacáronme las marrocas y me empujaron al interior. Los policías hicieron crujir el cerrojo; luego martillaron, con las manos, el candado.
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"Maté a mi mujer, ¿y tú?”. Sólo quería para comer -contesté-, mi mujer era empleada, pero su patrón "se lo propuso" un día que no estaba su esposa; entonces, ella por dignidad, nunca más volvió. Raulito necesitaba leche. Su madre, con la propuesta indecente, se había asustado y no la segregaba para lactarlo. Yo no encontraba chamba. Todo está jodido. Salí de mi casita con varios objetivos y preocupaciones, menos robar.
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(Fragmento del Cuento "Tú sabes,Señor, tú sabes" incluido en el libro "Miel y Hiel" de José A. Lalupú Cruz

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