viernes, 11 de septiembre de 2009

UN CELULAR POR FIESTAS PATRIAS



Por: José A. Lalupú Cruz
“En julio, por Fiestas Patrias, voy a comprarme un celular”. Es una de las respuestas que algunas personas dan cuando les preguntamos qué es lo que hará con su sueldo, la ganancia del negocio o con el regalito, en efectivo, que le prometió papá. Si bien es cierto que el uso del celular, en muchos casos indispensable, ha revolucionado la manera de vivir afecta la economía familiar, podría causar alguna enfermedad y pone en riesgo la vida del usuario.
En el primer caso, el advenimiento de la tecnología celular ha acortado la barrera de la distancia al mínimo y aún más, ha permitido que desde las familias con escasos recursos hasta los más potentados cuenten, por lo menos, con uno. De esta manera el ser humano se ha sumergido en ese sueño profundo de ser amo y señor del aludido aparatito de comunicación, sin embargo, no ha calculado cuánto le va a afectar su economía familiar. Ese presupuesto destinado a aquel objeto bien podría servir para alimentarse mejor en cada mes, puesto que, obliga a utilizar tarjetas de recarga y aumenta la suma del recibo de energía eléctrica; rubro al que casi no se le toma en cuenta por los sutiles e ignorados egresos que produce mensualmente, pero que sumados al año podrían resultar significativos; imaginémonos si en casa donde viven seis personas, todas ellas tienen celular. Aquí no eximo a los niños porque a decir de los padres indican que “como es necesario” debe tener, también, su respectivo celular” y vaya qué celular; otros, como han visto que el vecino de la derecha, de la izquierda y de enfrente tiene un hermoso modelo, también se compra uno y mejor que el de todos juntos, aunque no tenga a quién llamar y ni quién lo llame.
En segundo lugar, los estudios científicos indican que “los teléfonos celulares emiten cantidades pequeñas de radiación. De acuerdo con un estudio realizado por el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), organismo de la perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS),indica que el uso prolongado del teléfono móvil puede provocar a largo plazo el desarrollo de varios tipos de cáncer. Se trata del estudio más grande y serio en su tipo realizado hasta la fecha, reuniendo información de trece países: Alemania, Australia, Canadá, Dinamarca, Finlandia, Francia, Israel, Italia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, Suecia y el Reino Unido”; incluso, hay presunción de otros achaques que se encuentran en investigación tales como cáncer al oído, paro cardíaco, impotencia sexual, esterilidad, etc. debido a que los usuarios lo llevan en el bolsillo de la camisa, de la blusa, en el bolsillo de los pantalones o lo que es peor, las damas, lo portan entre la pretina poniéndolo en contacto directo con la piel, en consecuencia, frente a estas advertencias lo mejor es llevarlo en el maletín, la mochila o en la cartera; es decir, alejado de nuestro cuerpo.
En tercer lugar, el uso de teléfonos celulares alrededor del planeta ha desencadenado una serie de abusos poniendo en riesgo la vida del usuario, desde el robo en la que los despiadados delincuentes, muchas veces, asesinan a sus víctimas que se resisten a entregárselos; la clonación que consiste en copia la identidad de un teléfono móvil a otro teléfono móvil y llamar donde el defraudador usa el aparato clonado para hacer las llamadas telefónicas las cuales son facturadas en la cuenta del titular de la línea. De la misma manera, por seguridad, no es recomendable contestar una llamada mientras se está cargando puesto que la electricidad está fluyendo hacia el equipo y mucho menos, con las manos húmedas, o después de salir de la ducha puesto que todo el cuerpo está húmedo y sobre todo el cabello, que es uno de los principales lugares a los que se acerca el celular.
Finalmente, puedo decir que no es pecado usar el celular ni pretendo inmiscuirme en sus decisiones; no obstante, es importante resaltar que se debe evaluar la necesidad, pues no se trata de adquirirlo por pura monería ya que de no tener en cuenta los gastos que genera afectaría considerablemente la economía familiar; podría poner en riesgo la salud del beneficiario; del mismo modo, debe tener cuidado cuando lo esté cargando o cuando se encuentre en la vía publica; entonces así y sólo así la adquisición de un teléfono celular por Fiestas Patrias puede ser una experiencia maravillosa.

DIOS NOS LIBRE DEL PECADO

Por: José Artemio Lalupú Cruz
─Claro que, últimamente, he ido bañado de fe en varias oportunidades, pero en todas estas veces he terminado atemorizado porque cuando levantaba la mirada ese corderito estaba ahí, parado, inmóvil, echado sobre la cruz.
─ Pero es la representación de Jesús. ¿Acaso no sabe que a Jesús se le llama “el Cordero de Dios”?
─Por su puesto, en el Evangelio de Juan dice esto. Es ahí a donde voy. El templo es la casa de Dios y en aquel cuadro pintado en el altar mayor debe estar, ─ pienso─ la imagen de Jesús, pero ahí no está él sino hay un corderito, un animalito dibujado. Y cuando me persigno mirando el altar ese dibujito es lo primero que veo. Por su puesto que mi pensamiento va en la dirección correcta que es orar a Dios, pero ese ícono...
─ ¿No estará equivocado compadre?
─Déjeme explicarle: en el Antiguo Testamento se describe que el sacrificio de corderos se han practicado siempre. En el pueblo Judío el cordero era el principal animal del sacrificio de la tarde y la mañana en honor a Jehová, eso lo encontramos en Éxodo, capítulo veintinueve, versículos del treinta y ocho al cuarenta y dos; también lo sacrificaban en los días especiales y en la Pascua. Ahora, en Juan, capítulo uno, versículos veintinueve y, treinta y seis se indica que Jesús es simbolizado como "el Cordero de Dios", donde Dios es el proveedor de este especial cordero como una “ofrenda por el pecado”. ¿Entendiste?
─Me estoy dando cuenta que tiene juicio lo que dice.
─Entonces por esa razón le digo que en el altar mayor donde aparecen dos hermosos ángeles, una cruz y sobre ella un corderito, esta pintura que no debe aparecer sino más bien la imagen de Jesús, el verdadero “Cordero de Dios” o únicamente los ángeles y la cruz.
─Tiene razón compadre Daniel, a veces, a mí también me ha pasado... parece que estuviera adorando a él.
─Si nos quedamos callados, ¿no estaremos cometiendo doble falta?
─Dios nos libre del pecado, compadre.
Ambos se pusieron de pie, se estiraron un poquito dejando oír el crujido óseo; luego, aturdidos por la idea que les campaneaba el cerebro cerraron los ojos y, en actitud contrita, se persignaron. Finalmente, con pasos lentos y silenciosos abandonaron la plaza. La tarde se escondía cansada.